los hermanos hongos

En lo profundo de un sótano oscuro, en las afueras de la ciudad, vivían dos hermanos: Azahara y Mauro. Eran jóvenes, apenas adolescentes, pero su vida estaba lejos de ser convencional. Pasaban la mayor parte del día solos, entre las paredes húmedas y los susurros del sótano. Su madre trabajaba arduamente durante el día, apenas tenían tiempo con ella, excepto por las breves visitas matutinas antes de que partiera nuevamente a trabajar.

La monotonía de su existencia los llevó a construir un mundo imaginario dentro del sótano. Convirtieron los hongos que crecían en las paredes en seres mágicos con poderes increíbles. Inventaron historias sobre estos seres, dándoles personalidades y destrezas únicas. En ese mundo ficticio, los hongos eran la clave para todo tipo de aventuras y misterios.

Un día, tentados por la curiosidad, Azahara y Mauro decidieron probar un pequeño pedazo de uno de los hongos más grandes y extraños que habían descubierto. No podían resistir la tentación de experimentar los supuestos poderes que habían imaginado para ellos. Sin embargo, lo que comenzó como un simple juego pronto se convirtió en una pesadilla.

Después de consumir el hongo, Azahara y Mauro empezaron a experimentar extrañas sensaciones. Sus mentes se nublaron, y comenzaron a ver cosas que no estaban allí. Las paredes del sótano parecían moverse, los hongos cobraban vida ante sus ojos y los susurros se intensificaron en sus oídos. La enfermedad cerebral que habían desencadenado los envolvió en una espiral de alucinaciones y paranoia.

Cuando su madre regresó esa tarde, los encontró en un estado de locura. Azahara y Mauro, confundidos y aterrorizados por sus propias visiones distorsionadas, no la reconocieron. La situación se salió de control rápidamente. La madre, al ver a sus hijos en ese estado, intentó calmarlos, pero el miedo y la confusión los consumían.

En un momento de pánico desenfrenado, los hermanos atacaron a su madre, incapaces de distinguir la realidad de la ficción. Los gritos resonaron en el sótano mientras la tragedia se desplegaba ante ellos. Después de cometer el acto irreversible, Azahara y Mauro quedaron aturdidos, mirando horrorizados lo que habían hecho.

Sin poder soportar el peso de su acción, la locura los envolvió por completo. En un acto desesperado por escapar de la realidad que habían creado, se enfrentaron el uno al otro en un frenesí de violencia impulsada por la enfermedad de sus mentes. El sótano, una vez lleno de imaginación y fantasía, se convirtió en el escenario de su tragedia final. Y así, en un remolino de dolor y delirio, los hermanos se perdieron para siempre en las sombras de su propia creación.

LOS HERMANOS HONGOS por Cruzowski tiene licencia CC BY-NC-ND 4.0

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